Margaritas

lunes, 22 de junio de 2009

Despues de tres clases seguidas, ya no podía mas. Caminé hacia mi casillero a dejar todo lo que ya no me servía y recoger los libros para las siguientes clases.
En esos tiempos yo no hablaba con nadie.
32-20-32.
Había una margarita sobre todas las cosas. Y una nota.
¿Como lograba dejarla ahi?
Sonreí.
..
..
-Me he dado cuenta que las margaritas te gustan mas que las rosas.
Fue la primera vez que escuche tu voz. Ahí fue. Cuando el mundo blanco y negro que me rodeaba comenzó a convertirse en un paraíso lleno de colores.
-¿Por qué haces todo esto por mí? Tu no me conoces.
-Te conozco, Sofía. Te he esperado toda mi vida.
Aparentemente yo te he esperado toda la mía.

Cap. 2 "Estaba escrito"

Nota: El Jacob POV estará en azul, y el de Bella en amarillo de ahora en adelante.

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Cuando por fin dejo de llorar. Me besó. Por primera vez en su vida, Bella me besó. No como algo obligado, o forzado. Fue algo que nació de su corazón. Y yo que pensaba que no había nada mejor que sus labios diciendo mi nombre, no se comparaba con sus labios puestos sobre los míos. Salados por las lágrimas, pero suaves y jugosos. Fríos. Era un pedacito de cielo para mí. La tomé suavemente la cintura y acerque un poco nuestros rostros. Ella rodeó mi cuello y se poso sobre sus rodillas, para estar a la misma altura que yo sentado. Mordí suavemente su labio inferior, y ella sonrió contra mis labios. Se llamaba destino.
- Te amo Jacob – dijo cuando la solté para sonreír también. – Desde ahora no hay nada aparte de ti y de mi. Y perdona… - la interrumpí con un rápido beso.
- Amor, por favor no lo arruines pidiendo disculpas. Hoy me has dado el mejor regalo del mundo, y con eso es suficiente para olvidar todo lo que he sufrido por ti. – hizo cara de que iba a empezar a protestar, pero la volví a besar. Y es que ahora que sabia que no rechazaría mis besos, como antes, no podía parar. Sus labios se amoldaban perfectamente con los míos, eran como dos piezas de rompecabezas encajando. Intentaba mantener nuestro beso dulce, pero la satisfacción que me causaba saborearla, me obligaba a abrazarla mas fuerte para sentirla mas cerca. Ella seguía sin protestar. Sus manos comenzaron a envolver mis brazos y tocaban suavemente mi piel. Era como envolverse en una manta de seda.
Finalmente rompí el beso y pose mi frente en la de Bella. Mire sus ojos para extasiarme una vez mas de la realidad que había en ellos. Amor. Deseo. Por fin lo veía. Me deseaba tanto como yo a ella.
Pero era todavía muy pronto para pensar en ello. En sus ojos también había dolor, y sabia que tenia que darle tiempo para asimilarlas cosas, y dejar que el vampiro, mi fiel rival, abandonara su corazón.
La tome de la mano y la levante. Caminamos así por la orilla de la playa. El sol ya se había escondido y el cielo era de un color azul, reflejando el mar. No le pregunte nada mas. No necesitaba saber, sin embargo Bella llenaba de vez en cuando el silencio con respuestas a preguntas que no me atrevía a formular.
- Se fueron ya de Forks … Me prometió que no volvería a molestarme ... No me pude despedir de Alice ...

Después de un rato de disfrutar de su compañía, se despidió de mi. Pero prometió volver al siguiente día. Aun tenía que hablar con Charlie y explicarle la situación. Me beso por ultima vez en los labios, y yo le regale en beso suave en la frente.
- Todo estará bien, Bella. Te amo.
Sonrió. Sonrió para mi. Sonrió por mi.
- Lo sé.



Estaba hecho. Ya no había vuelta atrás. Pero yo no me arrepentía. Fue terrible, pero las cosas se iban a poner mejor. El amor de Jacob, ahora que era oficialmente mío (supongo que siempre lo fue, pero ahora yo lo aceptaba con gusto), opacaba el dolor que sentía por despedirme de Edward.
Por supuesto que iba a doler, no se por cuanto tiempo, pero iba a doler. Eran demasiados recuerdos felices a su lado. Edward me ayudó a comprender tantas cosas. Fue como una estrella fugaz que pasaba por mi cielo sin luna para iluminarlo por un momento. Pero ahora en mi cielo existía el Sol, y nada lo podría mover de ahí.
Quizás estaba escrito. El destino, o como lo llamen. Quizás Edward era la llave para llegar al corazón de Jake, por extraño que suene ahora.
Sin embargo, recordar su rostro casi causaba a mi corazón saltarse latidos. Una figura tan perfecta fuera de este mundo. Exacto. Edward no pertenecía a mi mundo, ni yo al de el.
Estacione el coche fuera de mi casa y me di un momento para secarme las lágrimas antes de entrar. La patrulla de Charlie ya estaba estacionada. Suspiré. Al menos, decírselo a Charlie no sería difícil. No me sorprendería que llorara de felicidad.

Cuando entre a la cocina mi padre estaba cenando el spaghetti que le deje a calentar antes de salir. Me miro extrañado y me invito a sentarme a su lado.
-Hola papá.
- Tienes algo – dijo sin rodeos. Mi miro de reojo y dijo molesto - ¿Te hizo algo ese chico de nuevo?
- No yo… yo terminé con él.
Dejo de comer súbitamente. Clavo sus ojos en los míos y sentí como digería la noticia. No se si no me creía, pero no salto de felicidad como pensé que lo haría.
- ¿Estas bien? – yo se que Charlie no es a los que les das detalles sobre el rompimiento con tu novio.
- Lo estaré. Fue por Jacob, papá.
-Pero por supuesto Bella, ¿Por qué otra cosa terminarías con Edward? Que bueno que por fin lo decidiste.
¿Qué acababa de decir?
-¿A que te refieres?¿Porque no te sorprendes?
-Bella, yo sabía que este día iba a llegar. El día que te dieras cuenta de que Edward no era para ti. Has sufrido tanto por ese chico, que cuando regreso lo único que quería era tomar mi rifle y darle en los..
-¡Papá!
-Es que hija, no te diste cuenta como sufrí yo contigo. Ni como sufrió Jacob por ti. Pero yo le prometí al chico que todos sus esfuerzos no serian en vano; que tu eres una mujer inteligente y que elegirías lo mejor para ti y para todos. Se que tardaste en decidirte porque Edward es tu primer amor, y siempre lo será. Siempre lo llevaras contigo. Pero ahora veras como las cosas se van a equilibrar. Jacob es para ti; lo supe incluso desde que jugaban juntos de niños. Tu solías estar enamorada de chiquilla de Jake, quizás ya no lo recuerdas. Pero ya estaba escrito. Edward fue solo algo pasajero.

En mi vida hubiera creído que escucharía a mi padre darme un discurso sobre amor. Y aunque era raro, el no podía tener mayor razón. Le sonreí y el beso en la nuca, mientras volvía a tomar un bocado de spaghetti.
Ya no había nada mas que decir. Las cosas poco a poco se irían acomodando solas. Y todo sería fácil, por primera vez en mi vida.

Cap. 1 "Amor de piedra"

sábado, 20 de junio de 2009

Maldita vida que me toco. Todo se complica. Sobre todo estos instintos que no me dejan vivir en paz. Si no fuera por ella, ya no sería Jacob Black. Probablemente viviría en forma de lobo escondido entre los árboles, devorando lo que me encuentre a mi paso para tratar de olvidar el idiota destino que me mando esta maldición. O bendición, que se yo. Quizá sí sea la mejor forma para obtenerla. Si me deshago de ese estúpido vampiro “señorito perfección”. No, Bella no me lo perdonaría, entonces tampoco la obtendría. Me quedaría solo, además con una culpa inmensa por dejarla sola a ella. Ya sé lo que tengo que hacer. Olvidarla. Dejar de verla. Mandarla al carajo. -"Jacob, Bella te fue a buscar a tu casa, dijo que te esperaba en la playa. Embry la está cuidando en lo que llegas. Ella no lo sabe." -"Gracias, Leah."Ahí vamos otra vez, la misma historia de siempre. Ella sonreirá y yo volveré a caer perdido en el inconmensurable cariño que le tengo. Y seré suyo otra vez, aunque ella no me acepte. Seré todo suyo, sin poderlo evitar.



Mirarla se podría comparar como tomar una dosis de éxtasis. Si me olvidaba de la realidad, que todo era una ilusión y jamás podría pasar de un amigos x siempre, me daba el subidón. Olvidaba tomas mis agonías y me concentraba solo en ella. En hacerla feliz. Pero hoy, era diferente. Al llegar a la playa, se encontraba donde las olas rozan la orilla de la playa, con los pies en el agua, mirando hacia el horizonte. El sol estaba en su punto mas bajo y pintaba todo de rojo. Incluso su cabello se veía mas oscuro y le endurecía la cara. Pero no era solo eso. Tenia una mirada fría, pensativa. Como si estuviera preparándose para una pelea de box y pensara donde darle mas duro a su oponente. Solo esperaba que su oponente no fuera yo.
Me acerque a ella lentamente, mientras percibía cada vez mas fuerte su aroma. Bella, cuando no llevaba ese hedor irritante de vampiro, olía como a una flor. Una flor que todavía no conozco, pero que se que existe y seguro lleva su nombre.
- Jacob.. – sonreí sin poderlo evitar. El sonido de mi nombre saliendo de sus labios era la cosa mas dulce. Pero seguía con esa mirada dura.
- Bella, ¿Qué pasa? ¿Estás bien?
- Necesito hablar contigo. – Entonces, se acerco a mí, con sus ojos clavados en los míos, he hizo lo que menos me esperaba. Levantó su mano hacia mi rostro y acaricio mi mejilla tan suavemente, que no pude evitar a mi corazón saltarse uno o dos latidos. Tenía algo que decir, algo importante. Y solo había dos cosas importantes que podía decir que cambiarían el resto de mi existencia. Cada una de ellas dibujando un camino completamente opuesto. Uno doloroso, sin sentido, casi asesino. Y el otro, por el que había deseado desde el día que la conocí, que cambiaría los colores del mundo y lo haría todo mas fácil. Y me haría feliz.

- Bueno, escupe ya, cariño. No me puedes dejar así con la duda.
Fue lo único que pude decir después de que nos sentamos en el árbol tan familiar para nosotros. En donde por primera vez había notado sus oscuros ojos, y la manera en que se mordía el labio cuando termina una frase.
Ella no decía nada, solo me miraba fijamente a los ojos, como dudando. Así que fui paciente, y le di todo el tiempo necesario. A fin de cuentas, ya tenia una idea de lo que venía, y yo necesitaba prepararme también.
- Vaya, no pensé que me fuera más difícil que lo que hice ayer…
Se mordió el labio, y miro el horizonte. ¿Y que hizo? Rayos, ¿Por qué no era mas directa? Si para ella era difícil, para mi lo era más. – Jacob.. – otra pausa larga. – Es que me da mucho miedo de lo que pueda pasar después de que te lo diga. Y no hay forma fácil de decirlo, así que yo sólo – pero su voz se empezó a entrecortar. Vi la primera lagrima caer y fue lo que arranco de mi esa agresividad feroz de romper en pedazos al cabrón que la lastimó. Pero en vez de eso, hice lo único que podía hacer; abrazarla fuertemente y demostrarle todo mi cariño, para que entienda que pase lo que pase jamás estará sola.
- Dime de una vez que te hizo el chupasangre para poder empezar a planear mi venganza y evitar que te vuelva a romper el corazón.
Pero mis palabras no fueron de mucha ayuda, y Bella empezó a llorar más. No tenia idea de lo que estaba pasando, pero seguí haciendo lo mío. Después de unos minutos sollozando entre mis brazos, por fin levantó la cara y me miró a los ojos.
- Jacob, el nunca me haría daño y lo sabes. Es que esta vez… fui yo quien le rompió el corazón.
¿Acaso estas soñando, Jacob Black?
- ¿A que te refieres? – la mire incrédulo a lo que acaba de escuchar. Pero simplemente se volvió a morder el labio, y miró hacia el mar. Tome su cara entre mis manos y le sequé las lagrimas, la obligué a mirarme a los ojos hasta que por fin lo hizo. En ellos había una mezcla de vergüenza, tristeza y.. ¿era eso pasión? – Bella, por favor, dime lo que hiciste.

- Lo siento Jake. Es que me siento como un monstruo. Lo único que hago es dañar a la gente. Dar esperanzas, romper corazones, usar a los que me quieren como pañuelos, mientras mi idiota corazón no se puede decidir. – dijo, entre un mar de lágrimas. – Pero eso se acabó Jake. Es que Edward y yo se acabó. Ya no existe. Lo terminé.

…

Alguien golpéeme de una vez, y despiérteme de este sueño.

.
.
- ¿Por qué?
- ¿Por quién mas, tontuelo? –todavía estaba llorando, pero le creía. Me miraba con amor, y sí, era pasión. Se secó las lágrimas y hasta sonrió un poco. – Lo hice por ti. Por nosotros.
- No lo entiendo.
- Ayer tuve un sueño…


-¿Quieres entrar mas al agua, cariño?
Era yo. Pero me veía diferente. Estaba en esta misma playa. Ella era la cosa mas perfecta que había visto. Tan pequeña y tan frágil. Pero tenía tanto de ti. Tu cabello oscuro, y tu sonrisa. Creo que tenía mis orejas. La tenía abrazada en mi pecho y jugábamos con las olas. Nos veíamos tan… felices. No había miedos. No había amenazas. Nada mas que el mar, la arena.. y el Sol. Tu no estabas en el sueño Jacob, pero sin embargo, te sentía ahí. No se porque, pero sabia que tu formabas parte de esa dicha. No podría ser de otra forma.
- Mami… dijo sonriendo.
Fue ahí. En ese preciso momento. Ahí supe mi destino.


-Cuando desperté, fue lo mas doloroso del mundo. – otra vez había lágrimas en sus ojos, llenas de dolor y desesperación. – Edward lo supo de inmediato, y yo no podía hacer otra cosa mas que llorar. Porque por fin entendía que a su lado yo no soy nada. No puedo crear nada de ese amor. Un amor de piedra. Un amor sin alma… yo, yo no…
Bella empezó llorar con fuerza, de manera que ya no pudo decir nada. Se tapo la cara con las manos y se escondió entre sus rodillas. La abrace como acto reflejo. Sentí su cuerpo temblando entre mis brazos, y sin que ella se diera cuenta, sonreí. A pesar de lo extraño de la situación. Porque yo había tenido ese mismo sueño tantas veces. Porque quizás mi corazón estaba seguro de que esto algún día pasaría, si esperaba lo suficiente. A fin de cuentas, yo era su Sol. Yo era su Jacob. Y ella, siempre fue mi Bella.

Te cuidaré

viernes, 17 de abril de 2009

-Yo nunca te haría daño.
Habíamos tenido esta misma discusión una y otra vez hasta el cansancio. Pero ella era la persona mas terca y aferrada que jamás había conocido.
Tenía un corazón roto, y nada mas. No le quedaba nada desde que el se fue. Su dolor era mi dolor. Porque lo que a mi me dolía, es que lo amaba de la manera en que a mi no podía querer.
-Lo se Jacob, por eso te necesito tanto. Necesito que estés a mi lado para protegerme.
-Así no te puedo proteger como quisiera….
Me di la vuelta. No quería que me viera quebrarme. Tal vez ella estaba rota por dentro, pero mi agonía era algo que no se podía comparar. Con cada abrazo, cada beso en la mejilla, cada vez que la miraba me hundía mas en esta cama de cuchillos sin filo que me atravesaban lentamente. Se que llegaría un momento en que ya no podría mas y me daría por vencido, o tal vez no llegaría nunca y seguiría para ella, como esa tonta promesa que le hice un día.
Empezaron a salir las lágrimas. ¡Pero que niña que era! No podía quebrarme así de esta manera.
-Jacob, lo siento, por favor no llores, sabes que también te quiero… – me abrazo por la espalda. Sentía como su corazón se aceleraba y golpeaba mi columna. Podía sentir su aliento fresco en la parte alta de mi espalda. Y podía sentir como sus lágrimas comenzaban a mojar mi camisa…
Verla llorar era lo último que quería. Me di la vuelta y la mira a la cara. Ay Bella, Bella, Bella. ¿No tienes idea verdad? Ya no tengo remedio.
- Lo siento- volvió a decir en un susurro que un humano común no hubiera podido escuchar. Sequé sus ojos y le besé la frente.
Yo no necesitaba imprimarme para saber que era con ella con quien debía pasar el resto de mi existencia…
-Estamos solos en esto, Bella. Yo te amo, y tu bien sabes que me amas. Acéptalo ya. Déjalo ir. Suelta toda la agonía que tengas adentro, y déjame cuidarte. No dejare que caigas nunca mas.

en los brazos de jacob...

Tengo un trauma con la saga Crepusculo como un millón de niñas que tambien lo están. Pero yo la verdad soy team Jacob, y lo seré toda la vida. Es un personaje mucho mas real e interesante que tener a la perfección andando, no soy muy fan de eso pero respeto que en los libros así es la historia de amor, un vampiro y una humana.
Entonces a veces me salen cosas como la que estoy a punto de publicar. No se como llamarlo, algunas diran oneshot, pero de estos ya he escrito algunos.

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Era cálido. Me hubiera podido quedar ahí acomodada en su pecho toda la vida. No necesitaba de nada mas. Oír el latido de su corazón, 3 veces mas rápido de lo que podía latir el mío. Sentir como entraba el aire hasta sus pulmones, se arremolinaba y luego volvía salir, esparciéndose sobre mi cabello muy lentamente. Era lo mas cerca del cielo que cualquier persona viva pudiera estar, incluso si hubiera escogido aquel otro camino… pero ese camino ya estaba borrado.
Jacob había esperado por mi tanto tiempo. No se que hubiera hecho si tardaba un poco mas en decidirme. “Yo hubiera seguido ahí esperándote, Bella. Si tu corazón hubiera dejado de latir, te seguiría esperando hasta que el mío hiciera lo mismo”. Me dijo cuando alguna vez se lo plantee.
-Gracias.
Mi agradecimiento lo tomó por sorpresa. Creo que el ya estaba mas dormido que despierto. Me miró y me dio un beso en la frente. Sentí como mis mejillas empezaban a hervir, mas de satisfacción que de pena.
-¿Por mantenerte calientita o por qué me agradeces? Aunque no quisiera lo seguiría haciendo. Aunque no podría no querer….
Selle su boca con un beso suave y rápido. No podía creer cuanto lo amaba. Le amé desde siempre. Incluso cuando yo no me daba cuenta. Pero Jacob siempre lo supo.
- Gracias por siempre cuidar mi corazón.

Primer moretón

jueves, 18 de diciembre de 2008

Una blusa negra. Algo discreto. Pantalón de mezclilla. Al fin de cuentas todo mundo se va así a la disco. Zapatos de tacón. Aguantaré la tortura por un rato. Los aretes de siempre y ya esta.
Es sábado por la noche y vamos a salir. ¿Te acuerdas de éste día? Yo estaba triste porque Daniela te había pedido que salieras con ella. Es tan bonita. Tiene sonrisa de actriz y cuerpo de bailarina de ballet.
Pero tu le dijiste que no. Tu preferiste salir conmigo. Aunque sabes que yo no bailo. Igual me llevas. Prefieres sentarte conmigo en la barra y comprarme margaritas. Y escuchar.
-Sofía, no es tan bonita como tú. Nadie es tan bonita como tú.
Así me dijiste después de que me explicaste porque habías tardado en llegar al jardín del edificio. Me hubiera gustado ver la cara que puse. Tu siempre me das confianza.
Suena mi celular. Eres tú ¿quién mas? Llamas para decir que ya vienes en camino. Al menos eso creía.
-Sofia?
-Ya. Ya estoy lista.
-Sofía escuchame. Algo pasó.
Ya. Ya esta. Ya por fin te diste cuenta. Ya despertaste del embrujo que te hicieron para que estuvieras conmigo.
-¿Estás bien?
-Tardare en llegar a tu casa, ¿de acuerdo? Un poco mas de la cuenta. Ya no iremos a bailar, tengo que hablar contigo.
-¿Que pasa?
-Te dire cuando te vea. Adios amor.
... ... ...
Adios amor

Tu poema favorito

sábado, 4 de octubre de 2008

"Bailame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado a una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como a un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde, demasiado tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea ni tuya ni mia, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma. Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola. Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres. No me asustes.
Vete léjos. Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mis labios con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro por mi. Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
No lo tragues. Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido. Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos. Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor. Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepientas.
¿Por cuánto te vendes?
Regálame a tus ídolos. Yo te enviaré a los mios.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel, hasta que dejen de ser miel.
Sal, niégalo todo y después vuelve.
Te invito a un café. Caliente, claro.
Sin azúcar. Sin aliento."

En poesía no coicidimos. El es demasiado dulce. Un autentico Romeo.
Pero este es el único poema que a los dos nos gusta.
Fue el primero que me dejo escrito en una carta en mi casillero. No les ponía nombre, eran antes de hablarnos.
Irremediablemente ya lo amaba, incluso antes de saberlo...